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LAS RUTAS DE GULLIVER

LAS RUTAS DE GULLIVER

Bajo la apariencia de un cuento para niños, el libro de Jonathan Swift: “Los viajes de Gulliver” es, ante todo, una crítica mordaz sobre la naturaleza humana. Los despropósitos descritos por el autor son, en la mayoría de los casos, extrapolables a nuestros días. Así, lo dicho sobre políticos, abogados, conflictos bélicos, iglesias e ideas absurdas sobre las que se sustentan las costumbres humanas resultan totalmente atemporales. Quizás, la única excepción la encontramos en los comentarios sobre el género femenino, cuyos personajes, sin actividad alguna distinta a la de ser esposas de grandes hombres, pecan de vanidad y lujuria. Por otro lado, de no ser así, sería la excepción en la literatura occidental de principios del siglo XVIII.

 

En los cuatro viajes a los mundos fantásticos de Liliput -con sus diminutos habitantes-; Brobdingnag -el país de los gigantes-; la isla flotante de Laputa – cuyos ciudadanos, absortos en ridículas cavilaciones, se quedan embobados hasta que son despertados por un mosqueador- y Houyhnhnms -donde los seres racionales son los caballos y, los humanos “yahoos” son salvajes y primitivos, Swift va retratando las costumbres locales a la vez que asombra a los lugareños describiendo la sociedad inglesa. 

 

Ya que de viajes se trata, he querido versionar este libro, conjeturando qué efectos tendría la incursión del viajero actual en estos destinos.

 

En un momento en el que estamos viendo los efectos del turismo masivo, cuando las ciudades se están volviendo agresivas contra sus habitantes en favor de la explotación turística; cuando el ser humano va llenando de basura desde el Himalaya hasta el espacio; cuando no se respetan las costumbres de los países que visitamos, pero exigimos que los que vienen a nuestra ciudad adopten las nuestras; cuando desde una actitud supremacista se justifica el colonialismo más violento; y cuando el fuerte, como siempre, ya sea desde el punto de vista social, económico, armamentístico… sigue abusando del débil; es el momento de reflexionar y proponernos cambiar las cosas.
 

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